
El acordeón lo sacaba el abuelo en los días señalados, mientras tanto estaba guardado en su cajón de madera, ahora tiene un lugar privilegiado en el salón de mi casa. El abuelo sentía cierta predilección por mi ( o por lo menos eso creo yo) porque a mi me gustaba la música tanto como a él. Ya de muy pequeñita, el abuelo me compró el método Eslava de Solfeo y me lo enseñó enterito, por supuesto sólo la primera parte.

Cuando años después fui al Conservatorio y estudié solfeo, el abuelo presumía de nieta, porque no sólo sabía las dos primeras claves (de sol y fa en cuarta) del Eslava, sino que sabía mucho más.
Siempre recordaré cuando era pequeña y el abuelo me sacaba de paseo y pasábamos cerca de un bar y yo le decía: "abuelo, allí venden cocacolas" y él se hacía el distraido. él no quería comprame cocacolas, él quería darme una de las cosas que él más quería: el acordeón del abuelo.
Abuelo, si estás en algún sitio y me ves, aqui te dejo esto. Te quiero.
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